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Diego Molano: Un entramado de contratos, poder y desinformación

Detrás de la imagen pública de Diego Molano como Ministro de Defensa se esconde una red de contratos millonarios, favorecimiento a empresas amigas y una estrategia de comunicación cuestionable. Esta investigación revela cómo Molano ha utilizado su poder para beneficiar a sus allegados y manipular la percepción pública, en detrimento del bienestar del pueblo colombiano.

Un patrón de irregularidades:

  • Molano lleva consigo a sus «amigas»: Marta Restrepo, Isabel Quiroga y Liliana Polanía, fundadoras de Alotrópico S.A.S o su nuevo nombre actual Triada, han acompañado a Molano en sus diferentes cargos públicos, obteniendo jugosos contratos a través de licitaciones cuestionables.
  • Alotrópico S.A.S.: Una firma favorecida: Esta empresa, creada por las socias de Molano, ha recibido contratos por más de $2.500 millones de pesos en entidades donde el exministro ha trabajado, sin experiencia previa ni méritos relevantes.
  • Un contrato millonario para desinformar: Según las investigaciones, Alotrópico habría recibido $898 millones de pesos del Ministerio de Defensa en medio del Paro Nacional para ejecutar una supuesta campaña de desinformación que buscaba manipular la percepción de la población sobre la crisis.
  • Hackeo simulado: Una cortina de humo: El hackeo a las redes y página del Ministerio de Defensa durante el Paro Nacional no fue más que una puesta en escena para desviar la atención de la verdadera crisis y victimizar al gobierno.
  • Vínculos con militares y desfalco: Dayan Chacón Bustos, pareja de Liliana Polanía, y otros dos militares estarían involucrados en un esquema de desfalco de fondos públicos utilizando a sus esposas.

En el momento más crítico del Paro Nacional las redes y la página del Ministerio de Defensa fueron hackeadas. Al mejor estilo de Hollywood todos especularon sobre un posible ciberataque para debilitar al gobierno colombiano y más de una teoría conspirativa salió a relucir: ataques rusos, Anonymous o hackers colombianos. Pero todo este espectáculo hacía parte de una estrategia del Ministerio y los exmilitares para llamar la atención de la ciudadanía, quienes junto con la firma Alotrópico S.A.S construyeron una campaña que nació a partir de una gran mentira.

DIEGO MOLANO

Un modus operandi cuestionable:

  • Transformar la realidad a través de la comunicación: Alotrópico se jacta de su estrategia «Transformar comunicando», utilizada para manipular la percepción pública y crear una imagen favorable a sus clientes, sin importar la ética o la veracidad de la información.
  • Abuso de poder y recursos públicos: Molano ha utilizado su posición para favorecer a sus allegados y empresas amigas, asignándoles contratos millonarios a través de procesos cuestionables, en detrimento del interés público.
  • Desinformación como arma política: La estrategia comunicacional de Alotrópico, basada en la desinformación y la manipulación, ha sido utilizada para generar zozobra en la población, deslegitimar la protesta social y fortalecer la imagen del gobierno de Duque.

Las consecuencias:

  • Daño a la imagen del Estado: Las acciones de Molano y Alotrópico han minado la confianza en las instituciones públicas y han dañado la imagen del país ante la comunidad internacional.
  • Despilfarro de recursos públicos: Los millones de pesos invertidos en contratos irregulares y estrategias de desinformación podrían haberse destinado a necesidades reales del pueblo colombiano.
  • Profundización de la polarización: La manipulación de la información y la deslegitimación de la protesta social han contribuido a exacerbar las divisiones en el país.

Alotrópico S.A.S es una empresa bien conocida por el gobierno de Duque. Desde marzo de este año, apenas un mes después de que Diego Molano fuera nombrado ministro de Defensa, consiguieron un jugoso contrato para una estrategia comunicativa que costó casi $900 millones de pesos. El objetivo era claro: mejorar la percepción de los ciudadanos sobre el ministerio y en general las Fuerzas Militares. El contrato fue firmado el a finales de marzo y su ejecución irá hasta el próximo 24 de diciembre.

La relación de las fundadoras de Alotrópico con Diego Molano es de vieja data. La firma fue creada por esta tres mujeres , Marta Isabel Restrepo, Isabel Cristina Quiroga y Lilian Polanía, colaboradoras del ministro desde los tiempos en que era director del ICBF, entre 2011 y 2013, durante el primer gobierno de Juan Manuel Santos.

lilian polania

Lilian Polania

Liliana Polanía. Foto: Twitter

En 2018 Alotrópico firmó un par de contratos por $115 millones en Medellín, con el Instituto Tecnológico Metropolitano, del que Juan Guillermo Pérez Rojas fue rector hasta su fallecimiento este año. Sin embargo, fue en el 2019 cuando la firma despegó definitivamente con el empujón del gobierno Duque.

En un año la firma cuadruplicó sus ingresos, todos provenientes del sector público. El Ministerio de Cultura fue la entrada al gobierno, y la entonces ministra Carmen Vásquez les entregó dos contratos, uno en marzo y el otro, una prórroga, en octubre; cada uno por $142.800.000 y $63.466.667 respectivamente. La misión era asesorar a la alta dirección del ministerio para posicionar y difundir “las nuevas iniciativas que buscan la transformación de la política pública en torno a la industria creativa”, en otras palabras, lo que el gobierno llamó la Economía Naranja, una bandera de Duque para fortalecer los emprendimientos culturales.

Ese mismo año la firma logró otro contrato con la Alcaldía de Buenaventura por $47.220.000, en ese momento en cabeza de Maby Jineth Viera Ángulo como alcaldesa encargada, para mejorar positivamente la imagen de la institución que venía bastante turbulenta con la renuncia y detención del exalcalde Eliécer Arboleda por problemas con la contratación pública. Alotrópico llegaba al puerto para cambiar la imagen de la alcaldía, una tarea titánica.

La cereza del pastel en ese año fue el que sería el primer contrato de Diego Molano con la firma.
Como director del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), la oficina de la Casa de Nariño que controla y los recursos y en la que se posesionó el 31 de octubre. Apenas un mes y medio después, 13 de diciembre, ya estaba contratando a Alotrópico por poco más de $199 millones de pesos para, nuevamente, transformar imaginarios sociales.

La estrategia de Alotrópico ha sido muy efectiva, por lo menos, para hacerse “indispensables” en la contratación pública. Con su estrategia “Transformar comunicando”, que incluso tienen registrada bajo derechos de autor, se han sabido abrir paso en la contratación que para finales de ese 2019 les dió más de $450 millones de pesos.

Los contratos con el Dapre continuaron en 2020. Desde el Fondo de Programas Especiales para la Paz volvieron a firmar con la compañía por $564.487.766 para “socializar y promover” los temas de interés que consideraran discrecionalmente desde Presidencia. La usó el gobierno Duque para llevar a cabo lo que llamaron la ‘Gran Conversación Nacional’, la primera mesa que instaló después de las protestas de 2019 y para otras coordinaciones por la pandemia con la promesa de transformar «los imaginarios y percepciones frente a la protesta social y frente a las acciones del gobierno por la reconciliación nacional», los primeros pinos para lo que sería su contrato más grande hasta ahora, el del Ministerio de Defensa.

Diego Molano llegó al Ministerio de Defensa, y tras él llegó Alotrópico. Las socias Marta Isabel Restrepo, Isabel Cristina Quiroga y Liliana Polanía conocían bien el sector defensa, no solo por su paso por el ministerio en años pasados, sino por sus relaciones de pareja. Isabel Quiroga actualmente está casada con el teniente coronel de la Policía, Alex Uriel Durán Santos, quien fue jefe del Centro Cibernético de la Dijín hasta diciembre de 2019, mientras que Polanía es pareja del piloto Dayan Chacón Bustos, de la aviación del Ejército.

Con el Ministerio de Defensa en 2021 el trabajo fue arduo: durante el paro nacional Diego Molano le puso el ojo a las redes sociales y el patrullaje en internet se convirtió en su obsesión, una característica del gobierno Duque, que ha gastado importantes recursos en su imagen digital. Molano destinó más de 21 mil horas, se analizaron 3.700 videos, y decenas de funcionarios se dedicaron a identificar lo que para ellos eran noticias falsas. Todo, en sus palabras, para mejorar la “percepción ciudadana” y “proteger los imaginarios colectivos” de los colombianos sobre la seguridad y defensa del Estado. El contrato que firmó Alotrópico con el Ministerio de Defensa, que lo entregó a dedo, fue por $898.450.000. La estrategia fue una: mostrar débil al Estado frente a un ataque extranjero, lo que inmediatamente provocaría que la gente cerrara filas en favor de su gobierno.

El autosabotaje hizo parte de esta estrategia de comunicaciones que puso sobre la mesa Alotrópico, que ahora en navidad recibirá el tercer pago de la estrategia por $369 millones.

Aunque la firma de comunicaciones se ha dedicado a buscar medios de comunicacion y estrategas en internet para  mejorar la imagen para con esto  engañar al pueblo Colombiano , lo cierto es que Diego Molano, el peor ministro de Defensa de los últimos años según el Panel de Opinión de Cifras y Conceptos, no ha podido mejorar su imagen a pesar de los millones que se ha gastado en ella.

 

Periodista de investigación: 

Natalia Prieto C. 

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